Trucos del almendruco

Conservar la legumbre para que no se pique

Conservar la legumbre en verano es más fácil de lo que piensas si sigues nuestros consejos. Además de evitar que se estropeen, estarás asegurandote de no perder sus propiedades nutricionales. ¡Legumbres en estado óptimo todo el año!

Ahora que ya aprieta el calor de verdad, comemos menos plato caliente y por lo tanto utilizamos menos la legumbre en nuestra cocina. Si os ha quedado legumbres secas en la despensa, puedes utilizar nuestros trucos para que se conserven mejor durante los meses de verano e incluso, ahorrarte algo de tiempo precocinándolas antes de congelar.

 

¿Cómo evitar que la legumbre se heche a perder?

 

La legumbre seca es de por sí un producto poco perecedero, pues contiene muy poca humedad. Aún así, si no la conservamos con cuidado, puede perder todo su aporte nutritivo, ponerse dura y, con el tiempo, se pica y le salen gorgojos o los desagradables bichitos que genera el grano viejo. Y esto último es un factor de riesgo para nuestra salud si no nos damos cuenta al consumirla.

Legumbre seca a granel

Lo primero que haremos al llegar a casa, será pasarla a un bote de cristal con tapa hermética, y la guardaremos en un lugar fresco, seco y lejos de toda fuente de luz o calor.

Si vamos a estar muchas semanas sin usarlas, se pueden congelar en un tupper o bolsa especial de congelación. De esta manera se pueden conservar durante meses.

 

Precocinar la legumbre seca

Otro truco para conservarlas y tener platos semi-preparados para esos días con prisas es dejar la legumbre preparada de antemano. Para ello tenemos dos opciones:

 

Legumbre remojada:

La alubia o el garbanzo secos deben dejarse en remojo entre 8 y 12 horas para que se hidraten antes de cocinarlas. Pero a todos nos ha pasado que hemos olvidado ponerlas a hidratar la noche de antes. Para dejar tus legumbres hidratadas y congeladas, basta con ponerlas a remojo durante la noche. Al día siguiente, escurrimos muy bien el agua. Las ponemos en una bandeja bien extendidas, sin que se toquen unas a otras. Las cubrimos con film de cocina y las metemos al congelador. Cuando ya estén congeladas, las pasamos a una bolsa de congelación. De esta manera quedan sueltas y las podemos dosificar para futuros platos. Para utilizarlas, solo debemos sacarlas del congelador y dejar que se descongelen a temperatura ambiente.

Legumbre cocida:

Otra forma de conservar la legumbre y ahorrarnos tiempo es cociéndola de antemano. Para ello seguiremos el proceso normal: las dejamos en remojo durante la noche y al día siguiente las escurrimos. Las ponemos en una olla y le añadimos un buen chorro de aceite de oliva. Les damos unas vueltas para que se impregnen bien de aceite. Esto evitará que se despellejen al cocerlas. Les añadimos sal y las cubrimos con agua. Opcionalmente, podemos añadir una cebolla, zanahoria y/o puerro, que les aportará sabor. Dejamos cocer el tiempo necesario para el tipo de legumbre que estemos preparando. Cuando el tiempo de cocción haya terminado, retiramos las verduras y repartimos las legumbres en porciones en tuppers. Cubrimos la legumbre con el caldo de cocción para evitar que se resequen y dejamos enfriar antes de meter al congelador. Antes de utilizarlas, recomendamos una descongelación lenta, a temperatura ambiente en invierno o durante unas horas en la parte baja de la nevera en verano. Esto evitará que se nos despellejen. Y ya tenemos listas nuestras legumbres para futuras ensaladas o acompañamientos.

 

Y vosotros, ¿Cómo conservais la legumbre en los meses de calor?

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